De Buda a Pest en 6 puentes
 
La capital de Hungría es la suma de dos ciudades, Buda y Pest, una unión en la que el orden de los factores no altera el producto, sino que lo multiplica. Lo que separa el Danubio lo unen sus puentes, y todas las maravillas que ofrece Budapest se ven y se disfrutan a uno y otro lado. Dos ciudades que se asoman a un inmenso río y que con estos puentes quedan enlazadas mostrando cada una lo mejor de sí.

 

Miguel Ángel Parra

06 de junio, 2018

Un artículo publicado en El Plural

 

  1. Puente Petofi

 

En el lado de Pest, está el edificio del nuevo Teatro Nacional y el moderno centro comercial y cultural Balna, conocido como ‘La Ballena’ por su diseño arquitectónico. Al otro lado del río, ya en Buda, se inicia un interesante paseo desde el que contemplar las fachadas de imponentes edificios de la Universidad de Budapest de Tecnología y Economía, una prestigiosa institución donde estudiaron varios premios Nobel. Junto al campus, los populares Baños Gellért, unos de los más importantes de la ciudad, muy conocidos en España por ser allí donde se rodó un popular anuncio de yogures.

 

Este puente, situado al sur de la ciudad, se construyó entre 1933 y 1937 y tiene 514 metros de longitud. Hasta 1945 se llamó Puente Horthy Miklós, como tributo al rey de Hungría en aquella época, pero ese año pasó a denominarse Puente Petofi, en homenaje al poeta romántico Sándor Petofi, considerado por los húngaros como un héroe nacional.

 



 

 

  1. Puente de la Libertad

 

Al cruzarlo hacia Pest, desde los Baños Gellért, encontramos el Mercado Central con más de 200 puestos de alimentación, artesanía y restaurantes. Allí nace la Váci Utca, una de las calles más importantes de la ciudad. Peatonal, comercial, concurrida y muy turística, transcurre paralela al Danubio.

 

El Puente de la Libertad es el tercero más antiguo de Budapest. Cuando se reconstruyó a finales del siglo XIX, se llamó Puente de Francisco José, pero su nombre actual es Szabadság híd (Puente de la Libertad). Mide 334 metros y verlo de noche es un espectáculo debido a su impresionante iluminación. Su construcción se incluyó en la remodelación de la ciudad con motivo de la celebración en 1896 de los mil años de existencia de Hungría como nación. Como los demás puentes antiguos de la ciudad, sufrió serios daños en la Segunda Guerra Mundial. Luego fue reconstruido y finalmente se restauró entre 2007 y 2009.

 

 

 

  1. Puente Elisabeth

 

Este puente lleva el nombre de Sissi, la emperatriz del Imperio Austro-húngaro y reina de Hungría, por eso es uno de los puentes más queridos por los húngaros, ya que lleva el nombre de la reina que ayudó al país a reconocer su independencia y su idioma, y que dio al pueblo unas libertades que jamás hubiesen imaginado en aquella época.

 

El también denominado ‘Puente Blanco’ tiene una longitud de 380 metros, se empezó a construir justo antes del asesinato de la emperatriz en 1898 y es el único de los puentes destruidos en la Segunda Guerra Mundial que se reconstruyó de forma diferente. Tras la guerra, se rediseñó con unos costes menores y se reconstruyó entre 1961 y 1964 en el mismo sitio, aprovechando los cimientos del antiguo. Debido a unos problemas con unos terrenos, el puente original requirió hacer un complicado giro para sortear la colina de Szent Gellért, en el lado de Buda, algo que no suponía muchos problemas con los coches de caballos de la época pero que ha provocado numerosos accidentes de coche y moto en la nuestra.

 

Si cruzamos este puente desde Pest, al llegar al otro extremo encontramos una escultura de Sissi como homenaje a su figura, además de distintos baños termales y la Ciudadela, el punto más alto de la ciudad, que requiere una visita pausada. En este tramo está también el Castillo de Buda o Palacio Real, al que se puede subir en funicular, el Bastión de Pescadores, uno de los mejores miradores de la ciudad, y la Iglesia de Matías, que ha acogido a lo largo de la historia importantes eventos, como la coronación de la propia Sissi.

 

 

 

  1. Puente de las Cadenas

Su verdadero nombre es Széchenyi Lanchid y se construyó a mediados del siglo XIX. Con 202 metros de longitud, cuenta la leyenda que el arquitecto se suicidó cuando se dio cuenta de que a uno de los leones que hay a su entrada le faltaba la lengua.

 

Durante el sitio de Budapest por parte del Ejército rojo durante la Segunda Guerra Mundial, este puente resultó destruido casi en su totalidad. En 1949, justo cien años después de su inauguración, se reconstruyó con el aspecto que tiene hoy día, lo que lo convierte en escenario de numerosos rodajes y grabaciones.  

 

 

Al cruzarlo desde Buda, tenemos unas magníficas vistas del imponente Parlamento de Hungría, el tercero más grande del mundo y un edificio que merece ser visitado por dentro y admirado detenidamente por fuera. Tras él se abren miles de posibilidades en la ciudad, pero por su cercanía, recomendamos la Basílica de San Esteban, en honor del primer rey de Hungría, y la Avenida Andrassy, declarada Patrimonio de la Humanidad en 2002. En el paseo hacia el Parlamento, encontramos el conmovedor Memorial Zapatos en el Danubio, que representa 60 pares de botas y zapatos de hierro en homenaje a los judíos fusilados a la orilla del río durante la Segunda Guerra Mundial.

 

 

 

  1. Puente Margarita

 

Construido entre 1872 y 1876, el Margit Híd, o Puente Margarita, une las dos ciudades con la Isla Margarita, un inmenso parque en pleno Danubio que invita a ser recorrido en bici. Ambos deben su nombre a la princesa Margit, que estuvo retenida en una antigua abadía en esa isla por no querer casarse con un noble húngaro en el siglo X. Este personaje se convirtió en un referente para las mujeres húngaras por su valentía para enfrentarse a los convencionalismos de la época.

 

Curiosamente, el segundo puente más antiguo de la ciudad, de 637 metros, se hizo famoso por algo bien distinto, ya que se convirtió en el lugar escogido por numerosas personas para suicidarse. También resultó dañado en el siglo XX, pero no por un ataque sino por una explosión accidental que destrozó el lado este del puente un año antes de la Segunda Guerra Mundial. Su aspecto actual responde a la remodelación que sufrió en los años 2009 y 2010.

 

  1. Puente Árpad

 

El puente más largo de Budapest (981 metros) se construyó entre 1939 y 1950 al norte de la Isla Margarita y recibe el nombre del príncipe que, según la leyenda, llegó a Hungría desde los Urales con sus nueve tribus y fundó la ciudad de Budapest.

 

Su construcción se prolongó debido a la Segunda Guerra Mundial y los soviéticos lo denominaron Puente Stalin hasta el año 1958. Ya en los años 80 fue ensanchado, incorporándole la actual zona de carretera y acera, si bien mantuvo los pilares originales.

 

Al cruzarlo hasta Pest, encontramos en la ciudad numerosos barcos que pueden llevarlo hasta la bonita localidad de San Andrés, un pintoresco pueblo del siglo XVIII ubicado a orillas del Danubio.

 

Nuevos puentes

 

En los últimos años se han construido nuevos puentes que cruzan el Danubio y enlaza las dos partes de la ciudad a través de autopistas y circunvalaciones, como el Puente Rákóczi, el que está situado más al sur de la ciudad, que debe su nombre al príncipe de Transilvania del siglo XVI que hizo la primera traducción de la Biblia al húngaro y que se negó a pactar con los Habsburgo para que Hungría no cayera en sus manos.

 

El puente Megyeri, de 1,8 kilómetros, y el Deák Ferenc, al norte y al sur respectivamente, circunvalan la ciudad por la autopista M0. Mucha gente cree que el primero debe su nombre a un famoso futbolista húngaro pero en realidad se bautizó así porque une dos importantes barrios de la ciudad: Káposztásmegyer y Békásmegyer. Por su parte, Deák Ferenc fue un político húngaro de finales del siglo XVIII conocido como ‘El Sabio de la Patria’, que luchó por la autonomía del país y fue uno de los principales valedores de la monarquía dual de Austria y Hungría.

 

 

 

 

 

 


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