Oporto: crueldad y venganza a mesa y mantel

 

La gastrodiversión, como la vida, te da sorpresas y Oporto, solo por su interesante y amplia oferta gastronómica, merece una visita. En nuestro último viaje, aunque nos quedamos con ganas de probar aparentes y atractivas propuestas, tuvimos suerte con los sitios que descubrimos. Aquí rescatamos las impresiones de nuestra agradable inmersión en la gastronomía del lugar, repleta de efímeras pero intensas sensaciones

 

Curro Aguilera

8 de agosto, 2018

 

En el amor, incluido el que se profesa por la gastronomía, no debería haber sitio para la venganza ni para la crueldad. A no ser que estés en Oporto, donde dos de nuestras recomendaciones pasan inevitablemente por estas pasiones.

 

Tanto en Vigança (Rua da Picaria, 84) como en Cruel Restaurante (Rua da Picaria, 86) hay que reservar con antelación. Ambos comparten un brillante equipo restaurador y están ubicados en una animada y moderna zona de gastrobares y cafés, como Candelabro, que también recomendamos. Se trata de lugares que proporcionan una adecuada temperatura a la gastronomía portuguesa.

 



Queríamos empezar con algo despiadado pero no pudimos cenar en Cruel, así que como la venganza es un plato que se sirve frío optamos por Vigança. Una “gastrocasualidad” que resultó un genial descubrimiento.

 

Venganza 

 

 

La propuesta de la carta de este elegante espacio es combinar lo frío con lo templado y con lo caliente. Escogimos un fresquito y agradable ceviche de mero ligeramente picante (7€). Para nuestro gusto sobraba el maíz frito, quizás el choclo hubiera sido mejor opción. También probamos un templado tataki de pecho de pato con albaricoque confitado (9,50€) que suscitó división de opiniones, pero con coincidencia en la siempre prescindible cebolla crujiente. Muy original y delicioso el bacalao escalfado con suaves frijoles negros al estilo brasileño (12€).

 

Crueldad


 

Ni lo “cauteloso” ni lo “medroso”, escogimos el inquietante menú “cruel” en el restaurante del mismo nombre: espinhas crocantes con salada de rúcula e sardinhas em escabeche (6€). Nos sorprendió su presentación en la mesa y, definitivamente, nos entusiasmó su sabor y la delicadeza del escabeche. La crueldad, como la venganza, te deja mejor sabor como gastroexperiencia. Por cierto, qué ricas las cabezas y las espinas de estas deliciosas sardinas. Probamos el risotto de comugelos em alucinaçâo (14€) y no se nos olvida este copioso y sabroso arroz con setas con láminas de atún seco que se retuercen y diluyen al calor. Un toque efímero de este menú.

 

 

El tiempo dirá si volveremos para probar las sugerencias del menú “cauteloso” o “medroso” en este lugar de simpática y atrevida carta.

 

Tradición 

 

Respecto a la comida tradicional, nos gustó mucho A Tasquinha (Rua do Carmo, 23). Ambiente familiar y cocina popular.

 

Francesinha

 

Tampoco nos olvidaremos fácilmente de la contundente francesinha en la acogedora Cervejaria Brasão Aliados (Rua de Ramalho Ortigão, 28). Y lamentamos que nos fuera imposible visitar Tapabento Trindade (Largo Doutor Tito Fontes, 147), una parada obligada según nos contaron.

 

Café Majestic

 

 

Todo empezó con un desayuno en el Café Majéstic (Rua Santa Catarina, 112)…
Ahora, quedan para siempre grabados en nuestra memoria
los fugaces placeres que nos proporcionó Oporto

 

Para conocer más sobre la ciudad os recomendamos nuestro reportaje “Oporto, la ciudad que embriaga”

 


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