Ruta por la obra de Murillo a través de sus modelos “secretos”
Miguel Ángel Parra
Miguel Ángel Parra
@maparranguita
10 de septiembre de 2017

 

La celebración del Año Murillo va a permitirnos conocer de cerca y a fondo la obra del ilustre pintor sevillano, conocido por sus Inmaculadas y por retratar, a modo de denuncia, escenas cotidianas de la Sevilla de su época.

 

Pero lo que no todo el mundo sabe es que Bartolomé Esteban Murillo (Sevilla 1617-id. 1682) se dedicó a utilizar como modelos para sus lienzos a personas de su entorno. Así, no era extraño que pintara a los niños de su barrio o a las viejas del mercado de la Plaza del Pan. Tal y como reconoce el experto Enrique Valdivieso, “todos los personajes de los cuadros de Murillo son sacados de la vida real, por lo tanto, reconocidos entre los vecinos”. Hasta el punto que tanto la esposa del pintor como algunos de sus hijos y varios de sus amigos fueron modelos en algunas de sus obras más famosas, prestando su imagen a vírgenes, santos y otros personajes.

 

Con motivo del IV Centenario del artista barroco, en Sevilla se ha elaborado un amplio programa de actividades y sus cuadros se expondrán en los edificios más emblemáticos de la ciudad. Nosotros proponemos una ruta distinta basada en los modelos ‘secretos’ que utilizó para su obra el ilustre pintor andaluz, familiares, amigos y conocidos cuyas caras cuelgan en conventos, museos e iglesias, en muchos casos dando rostro para siempre a personajes históricos o santos de la Iglesia. 

 

 

La Anunciación, Museo Nacional del Prado

Beatriz, su esposa, en La Caridad y Los Venerables

Se dice que la primera vez que Murillo vio a la que luego sería su esposa ya le pidió que posara para él. Fue en Pilas, donde el artista iba a pintar ‘La Anunciación’ para la Iglesia de San Jerónimo. En el óleo, pintado en torno a 1660, Beatriz de Cabrera y Sotomayor (1622-1663) pone rostro al ángel anunciador. Este cuadro, actualmente en la colección del Museo Nacional del Prado, podrá verse en el Hospital de la Caridad durante el Año Murillo. Posteriormente, el artista pintó a su mujer en muchas más ocasiones, como en una de sus obras cumbres: la Inmaculada de Los Venerables (1678), popularmente conocida como la Inmaculada de Soult, ya que fue una de las 999 obras expoliadas por el mariscal francés. Esta Inmaculada con el rostro de Beatriz también está en el Prado pero una reproducción se verá en el Hospital de Los Venerables.  

 



Beatriz también podría ser una de las santas que aparece en la alcoba en la que muere Santa Clara en la obra ‘La muerte de Santa Clara’, que puede verse en la Gemaldegallerie de Dresde (Alemania); y Santa Isabel en el cuadro ‘Nacimiento de San Juan Bautista’, que se encuentra actualmente en el Museo Norton Simon, de Pasadena (California, EEUU). Su rostro también podría ser el de la Inmaculada de la bóveda de la sala capitular de la Catedral de Sevilla.

 

 

El Triunfo de la Inmaculada Concepción, Museo del Louvre

José Felipe, su hijo, en Santa María la Blanca y el Convento del Carmen

La peste diezmó la ciudad de Sevilla en el siglo XVII y también devastó la familia de Murillo. José Felipe, el primero de los tres hijos que la enfermedad arrebató al pintor, es uno de los querubines que aparece en una nube junto a la Virgen en el lienzo ‘Triunfo de la Inmaculada Concepción’, que adornó la Iglesia de Santa María la Blanca (hasta que fue robado por el mariscal Soult) y que actualmente cuelga de las paredes del Museo del Louvre (París). Para el Año Murillo, la iglesia sevillana recuperará de alguna forma su imagen original pues lucirá una reproducción a mano de este cuadro y otra de ‘Triunfo de la Iglesia y la Eucaristía’, dos piezas fundamentales del Barroco sevillano.

 

(c) Glasgow Museums; Supplied by The Public Catalogue Foundation

La Virgen con el niño y San Juanito, Pollok House (Glasgow)

 

José Felipe, tal y como cuenta la escritora Eva Díaz Pérez en su libro ‘El color de los ángeles’, también aparece en la obra ‘La Virgen con el niño y San Juanito’, prestando su cara a éste último. Conocida popularmente como ‘La Serrana’, el cuadro, pintado para el Convento Madre de Dios, está actualmente en la Pollok House de Glasgow, y una reproducción podrá verse en el Convento del Carmen, el actual Conservatorio Manuel Castillo de Sevilla durante el Año Murillo. José Francisco también aparecería en una serie de cuadros que su padre pintó para el Convento de San Francisco, actual Ayuntamiento de Sevilla.

 

 

La cocina de los ángeles, Museo del Louvre

 

María, hija, en el Museo del Louvre

La peste también se llevó a dos de las hijas de Murillo. La mayor, María, aparece representada en forma de ángel en ‘La cocina de los ángeles’ (1646), lienzo pintado para el claustro chico del Convento de San Francisco y que actualmente pertenece a la colección del Museo del Louvre de París.

En su novela, Eva Díaz Pérez imagina que Beatriz, devastada por la muerte de sus hijos a causa de la peste, recorre las iglesias y conventos de Sevilla para recordar sus rostros y mantener vivo su recuerdo. Y que a los chavales les divertía descubrirse como angelitos, como el Niño Jesús o como pícaros en los cuadros de su padre.

 

 

Huida a Egipto, Palazzo Bianco (Génova)

Isabel Francisca, hija, en la Casa de los Pinelo

Otra de las hijas del pintor, Isabel Francisca, también fallecida a causa de la peste, pone cara al niño Jesús en el cuadro ‘Huida a Egipto’ (1647). Este óleo se conserva actualmente en la Galleria di Palazzio Bianco (Génova), pero una reproducción podrá contemplarse durante el Año Murillo en la Casa de los Pinelo. El cuadro se pintó para el Convento de la Merced Descalza, actual Museo de Bellas Artes de Sevilla.

 

Santa Ana enseñando a leer a la Virgen, Museo Nacional del Prado

Francisca Mª, hija, en el Museo del Prado y en el Bellas Artes de Sevilla

Tras la muerte de María e Isabel Francisca, Murillo empleó de modelo a su otra hija, Francisca María, que era sorda. Es su cara la de una joven María en el lienzo ‘Santa Ana enseñando a leer a la Virgen’, que forma parte de la colección del Museo Nacional del Prado y que pudo verse en la exitosa muestra ‘Velázquez. Murillo’ de la Fundación Focus Abengoa. Según un artículo de Santiago Montoto, publicado en 1923, Murillo también eligió el rostro de Francisca María para su Inmaculada ‘La Niña’ (1668) del Convento de los Capuchinos, que actualmente está en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Murillo escogió como modelo a la chica ya que iba a ingresar con 14 años en el Convento de Madre de Dios y quiso pintarla porque ya no la volvería a ver.

 

La Inmaculada de los Venerables, Museo del Prado

El artículo también expone la teoría de que Murillo copió el rostro de Francisca María en otras Inmaculadas, como la de Walpole (en el Hermitage), la de la Iglesia de San Felipe y de los Capuchinos de Cádiz.

 

Tres muchachos, Dulwich Picture Gallery

Juan de Santiago, amigo de la familia, en Londres

Este chico, hijo de la criada de Murillo y de raza negra, aparece en varias pinturas del artista sevillano, como por ejemplo ‘Dos golfillos y un negrito’ (1670), también llamada ‘Tres muchachos’, que actualmente está en la Dullwich Picture Gallery de Londres y que también pudo verse en la exposición ‘Velázquez. Murillo’. En el lienzo, el joven portaba un cántaro y pedía de comer a otros dos chicos. El criado de Murillo también aparecería en el cuadro ‘Las bodas de Caná’ (1670-75), que se encuentra en el Barber Institute de Birmingham.

 

 

San Isidoro, Catedral de Sevilla

San Leandro, Catedral de Sevilla

Francisco López Talabán y Alonso Herrera, amigos, en la Catedral

Aparte de los miembros de la familia, Bartolomé Esteban Murillo utilizó como modelos ‘secretos’ a otras personas de su entorno. De hecho, puso las caras de dos amigos suyos a los retratos de ‘San Isidoro’ y ‘San Leandro’ (ambos de 1665), que le encargó Juan Federigui, canónigo de Carmona, para la Sacristía de la Catedral de Sevilla. El licenciado Francisco López Talabán, eclesiástico del Cabildo de la Catedral, era San Isidoro. San Leandro era el licenciado Alonso Herrera, apuntador en el coro de la Catedral. Allí siguen colgados y podrán verse junto a otra veintena de obras del artista sevillano en una exposición que se inaugura el 8 de diciembre de 2017. 

 

 

La Santa Cena, Iglesia Santa María la Blanca (Sevilla)

Bartolomé Esteban Murillo, el artista, en Santa María la Blanca

Poco amigo de los autorretratos (sólo tiene dos), el pintor sevillano se pintó a sí mismo como San Juan en ‘La Santa Cena’ (1650), un lienzo que puede verse hoy día en la iglesia de Santa María la Blanca.

 

María Magdalena Penitente, Minneapolis Institute of Arts

Y no sólo familiares y amigos. También los habitantes de aquella Sevilla del siglo XVII actuaban, en muchas ocasiones sin saberlo, como modelos de Bartolomé Esteban Murillo. Como explica el guía sevillano Pepe Pallarés, era habitual que algunos vecinos se reconocieran en los cuadros que iban a ver por las iglesias de la ciudad. Según Pallarés, la modelo que inspiró la ‘María Magdalena Penitente’ (1653) fue una prostituta cuyo pelo rojizo impactó en el artista, hasta el punto de quedarse prendado de ella. La imagen de la joven está en el Minneapolis Institute of Arts

 

Sagrada Familia del pajarito, Museo Nacional del Prado

Pero no queda ahí la cosa. El artista sevillano retrató a su propio perro en numerosas obras suyas, como en ‘Sagrada Familia del pajarito’ (1650), que está en el Museo Nacional del Prado, con lo que lo convirtió posiblemente en el perro más famoso del siglo XVII. 

 


2 comentarios sobre “Ruta por la obra de Murillo a través de sus modelos “secretos”

    • Gracias a ti, Almudena. Nos alegra que te guste 🙂

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