Seis explosiones florales de lo más artístico
 
Cada estación es como un nuevo capítulo a lo largo de año. El de la primavera viene acompañado de una serie de espectáculos que conviene no dejar pasar de largo: las llamadas floraciones son todo un chute de color, aromas y alegría para el disfrute de los sentidos del más pintado.

 

Ana Pérez Luna

11 de abril, 2018

Un artículo publicado en El Plural

 

Grandes artistas a lo largo de la historia han sido incapaces de resistirse a la belleza enigmática de las flores y precisamente la pintura se ha encargado de inmortalizar en reconocidas obras de arte los impresionantes paisajes que surgen tras las diversas floraciones.

 

Os proponemos 6 floraciones que no olvidarás fácilmente. ¡No te dejes la cámara atrás!

 

  1. La amapola

La floración de la amapola suele tener lugar durante las primeras semanas de mayo y has de estar atento porque duran muy poco en flor. Las imágenes que podemos disfrutar en rincones como el municipio de Polán (Toledo), con más de 40 hectáreas donde crece esta flor, nada tienen que envidiar al famoso cuadro Campo de amapolas de Vincent Van Gogh.



 

  1. Las camelias

A caballo entre el realismo y el romanticismo se encuentra la obra literaria “La Dama de las Camelias” de Alexandre Dumas. La dama parisina fue también recreada por uno de los máximos exponentes del Art Nouveau, Alfons Mucha, en su famoso cartel La Dame aux camélias.

Esta inspiradora flor que acompañaba siempre a Rose-Alphonsine Plessis (verdadero nombre de la protagonista de la novela) abunda en tierras gallegas.

Cerca de 8.000 tipos distintos de camelias decoran jardines de edificios oficiales, palacios y domicilios particulares. La camelia cuenta en Galicia incluso con sus propias rutas turísticas.

 

 

3. La lavanda

Como podréis imaginar, el lila en los trazos impresionistas de un genio como Oscar-Claude Monet es difícilmente superable. Pero os aseguramos que las bellísimas fotos que podréis tomar en los campos de lavanda del municipio de Brihuega (Guadalajara) causarán sensación a la vuelta. 

La lavanda, que cuenta con más 40 variedades, produce un particular aroma fresco y puro, con propiedades relajantes que ya en la Edad Antigua convirtió esta planta en una de las preferidas para perfumar distintas estancias.

Su floración suele iniciarse en primavera y se prolonga hasta el verano. Este marco geográfico que os proponemos, ubicado en la Alcarria, además cuenta en el mes de julio con un festival anual con la lavanda como protagonista.

 

  1. El Azahar

El azahar, flor de la naranja y del limonero, tiene propiedades sedantes. Su aroma es tan intenso que llega a embriagar grandes y pobladas ciudades. Es una flor muy vinculada a la zona del levante, así como al sur de España y norte de África.

Su floración suele coincidir con la Semana Santa, por lo que la cita ideal con ella tiene lugar en esas fechas en Sevilla. Os recomendamos un paseo por la zona de la Catedral y el Barrio de Santa Cruz, donde hay una alta concentración de naranjos (naranjos amargos, por cierto estupendos para la mermelada, pero no para comer).

Sorolla recreó esta flor en su obra costumbrista El patio de azahar, una escena valenciana.

 

  1. Los Girasoles                                                                                                                                                                                                   

La flor del girasol, tan peculiar y llamativa, ha sido motivo principal en las obras de diversos pintores: de nuevo Van Gogh o Monet, pero también Henri Matisse (Bouquet of Sunflowers, 1897).

Aunque son originarios de América del Norte, hoy están extendidos por todo el mundo. Se les suele relacionar con la llegada del verano pues su floración se produce en junio. Su fruto, las pipas de girasol, que ha dado para largas horas de entretenimiento, hoy también hace las delicias de innovadores chefs. 

Uno de los lugares ideales para fotografiar campos de girasoles es la provincia de Cádiz.

 

  1. La flor del cerezo

La flor del cerezo es quizás una de las más bellas y exóticas, su floración tiene lugar en la primavera. Está muy vinculada a la cultura oriental y, por su brevísima floración, se asocia a lo efímero y pasajero, a la fragilidad de la vida.

Japón es el destino top para disfrutar de este pálido y elegante espectáculo. Sin embargo, mucho más cerca está la comarca extremeña del Valle del Jerte, que nada tiene que envidiarle a algunos de los enclaves nipones. El lugar, declarado como Bien de Interés Cultural en el año 1973, ha terminado por convertirse en uno de los destinos preferidos para los amantes de la naturaleza durante la primavera, cuenta con diversas rutas que facilitan al viajero aprovechar su visita al máximo.

Como recomendación artística, os sugerimos la obra de la japonesa Oi Katsushika (1800-1866) Mujer componiendo un poema bajo los cerezos en flor en la noche’.

 


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