Escuchar Sevilla: la música que nunca se fue
David Ladrón de Guevara
@LadronGarrido
25 de febrero de 2026

Sevilla es una ciudad que se ha contado tantas veces que uno podría pensar que ya no guarda secretos. Sin embargo, basta con cambiar el sentido por el que se entra en ella. No mirarla, sino escucharla. Cada primavera, cuando el calendario empieza a rozar la Semana Santa y la ciudad afina su pulso, ocurre algo que no hace ruido, pero deja huella: Sevilla vuelve a sonar como lo hizo siglos atrás. Ese momento tiene nombre propio: el Festival de Música Antigua de Sevilla (FeMÀS), una de las citas culturales más consolidadas del país y con reconocimiento internacional.

No se trata de un evento que irrumpa ni que reclame atención a gritos. Esta convocatoria se desliza por la ciudad con naturalidad, aparece en iglesias, en salas, en espacios históricos que el visitante cree conocer hasta que la música los transforma. Y entonces sucede algo sencillo y poderoso: uno descubre que la música antigua no es lejana ni solemne, sino cercana, emocional y profundamente ligada a la vida contemporánea.

Una música que nació aquí

Escuchar este repertorio en Sevilla no es un ejercicio de nostalgia ni una reconstrucción artificial. Es activar una tradición que formó parte de la vida cotidiana de la ciudad cuando fue uno de los grandes centros culturales de Europa. Aquí se compuso, se cantó y se tocó música con normalidad, en catedrales y colegiatas, pero también como parte del pulso urbano. La razón de ser de esta cita sevillana, celebrada de manera ininterrumpida desde 1984, parte de esa evidencia: esta música pertenece a la ciudad. Por eso no se presenta como una especialidad para iniciados, sino como una experiencia abierta, pensada tanto para quien llega de fuera como para el propio sevillano que quizá aún no sabe que este patrimonio también le pertenece.

Entrar, sentarse, escuchar

Una de las grandes virtudes de la programación es que no exige preparación previa. Basta con entrar. Sentarse. Escuchar. En el Espacio Turina, la música antigua se presenta sin solemnidad, integrada en la vida diaria del centro histórico. La edición de 2026 abre con la Orquesta Barroca de Sevilla, que el 6 de marzo interpreta El ocaso de los reyes, un repertorio diseñado para sumergir al oyente desde el primer momento en la riqueza sonora de la ciudad. Más tarde, Fretwork con Ian Bostridge ofrece Flow my tears, donde la polifonía renacentista cobra vida en un diálogo íntimo con la acústica de la sala.

El ambiente cambia cuando los conciertos se trasladan a la Iglesia de San Luis de los Franceses. No hace falta explicar nada: el espacio impone otro ritmo. La música se adapta a la arquitectura, la arquitectura abraza el sonido, y el tiempo parece detenerse durante un rato. El 7 de marzo, el organista Miguel Jalôto ofrece un recorrido por obras de Correa de Arauxo en Coelho & Arauxo: los monumentos de la música ibérica para teclado del siglo XVII. Al día siguiente, la agrupación vocal Qvinta Essençia presenta Maria Magdalene, un programa de polifonía renacentista y barroca temprana que transforma la experiencia de la escucha en un acto de intimidad compartida.

Iglesia del Salvador — órgano, contexto y memoria

Allí donde la ciudad cuenta su historia con campanas y piedra, el órgano actúa como puente. El 18 de marzo, el organista Andrés Cea Galán propone La Facultad orgánica. Cuatro siglos tentando a Correa, un programa que nos recuerda que la ciudad y la música están indisolublemente unidas. Escuchar repertorios históricos en este espacio no tiene nada de ceremonial: tiene que ver con reconocer que esta música fue pensada para sonar aquí, entre estas paredes y con esta luz.

Nuevos espacios, nuevas escuchas

La edición de 2026 amplía el mapa con la incorporación de la Real Fábrica de Artillería, demostrando que este repertorio no depende de un único contexto para emocionar. En la Nave Fundición, el 7 de marzo, Forma Antiqva presenta Farándula castiza, un recorrido sonoro que dialoga con la arquitectura industrial del recinto. El 12 de marzo, La Reverencia interpreta Pièces de clavecin en concerts, y el 19 de marzo, Odd Size & Per Buhre invitan a redescubrir a John Dowland con Dowland Refracted. Aquí, el sonido se expande y el público se mueve distinto, pero la emoción permanece intacta: lo antiguo sigue funcionando en un espacio no sacro, demostrando que la tradición también puede adaptarse a nuevos contextos.

La Iglesia de Santa Clara, recién incorporada, ofrece matinales que acercan la música de cámara a la ciudad. El 21 de marzo, Auser Musici con Il Quartetto Toscano invita a explorar los orígenes del repertorio de cámara. Al día siguiente, Carles Blanch y Pedro Estevan presentan Las canciones del Emperador, homenaje a los 500 años del matrimonio de Carlos V e Isabel de Portugal. Y el 26 de marzo, el guitarrista Miguel Rincón interpreta Lágrimas en el tiempo, evocando la estética dowlandiana en perfecta sintonía con la serenidad del espacio.

Una cita que acompaña a la ciudad

Esta programación no compite con Sevilla, la acompaña. Se adapta a sus ritmos, a sus días y a su manera de vivir la primavera. Por eso, su cierre, tradicionalmente ligado al Domingo de Ramos, no funciona como un final al uso, sino como un tránsito. Un momento en el que la ciudad ya está en otra cosa, pero aún se permite escuchar.

El cenit de la edición vuelve a ser el Teatro de la Maestranza, el 29 de marzo por la mañana, donde la monumental Pasión según San Mateo de Johann Sebastian Bach, interpretada por Arcangelo, transforma la experiencia sonora en un acto colectivo que reúne historia, arquitectura y música en una única emoción. Es la cúspide de la edición, la obra que convierte en ritual lo que comenzó como paseo por la ciudad.



La belleza que no se impone

El festival no busca convencer a nadie. No explica, no subraya, no adoctrina. Propone. Propone entrar, sentarse y escuchar. Quizá te guste la música antigua. Quizá aún no lo sepas. Por primera vez, además, la programación se ha publicado con suficiente antelación para que los oyentes puedan consultar todos los conciertos, elegir sus favoritos y planificar la experiencia a medida, invitando a recorrer Sevilla con un oído atento y el corazón abierto. Porque en Sevilla, lo antiguo sigue vivo y si dejas que la ciudad te hable, que sus muros te susurren secretos que nunca pensaste que te pertenecían, te sorprenderás con melodías que laten desde siglos atrás hasta nuestro presente.

🎙️ AUDIO DEL PODCAST


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