Un café en cada esquina
Ana Pérez Luna
Ana Pérez Luna
@AnaPerezLuna
30 de enero de 2019

 

 

Aunque la mayoría de las teorías coinciden en ubicarlo en Etiopía, existen muchas dudas en torno al verdadero origen de la bebida más consumida actualmente en el mundo, el café. Sobre lo que sí parece haber un mayor consenso histórico es acerca de la popularización del uso de la planta como infusión, algo que se atribuye al pueblo árabe. La llegada de la excitante bebida a Europa se produce en el siglo XVII, siendo Venecia la primera ciudad en impregnar las sobremesas del característico aroma torrado. Después se produciría la expansión por todo el continente y la posterior conquista de América con la consiguiente diversificación de sabores.

 

Para algunos es la gasolina diaria que los pone en marcha, para muchos el elemento socializador que preside tertulias y confidencias, otros lo prefieren como único acompañante para momentos íntimos en los que conectar con los propios pensamientos o incluso con alguna lectura. La realidad es que en torno a él es habitual que surja toda una liturgia. 

 

Hay cafés y cafés… hacemos un breve repaso por los imprescindibles

 



 
Vienés

 

Se trata de un café sencillo, con nata batida o montada. La cita ideal para probarlo es, como no, en la ciudad imperial. Allí no podrás resistir a la tentación de acompañarlo de una porción de la famosa tarta Sacher. El lugar perfecto es el café del mismo nombre, donde nos ofrecen la receta original de este dulce que sería elaborado por primera vez en 1832, de la mano de un joven aprendiz de la cocina imperial llamado Franz Sacher.

 

 

Americano

 

El origen de este café parece remontarse a tiempos de la II Guerra Mundial durante la invasión americana de Italia, cuando los soldados pedían que les rebajasen con agua el intenso sabor del espresso italiano.

 

Uno de los mejores lugares donde tomar un buen americano es el Joe the Art of Coffee. Existen varias cafeterías de la firma, entre las más visitadas recomendamos la ubicada en la Grand Central Station de Nueva York, la estación más famosa de la ciudad. El lugar merece ser visitado con detenimiento pues se trata de una joya arquitectónica de estilo Beaux Arts, en la que destaca un espectacular techo de color aguamarina con las constelaciones zodiacales con tonos dorados.

 

 

Irlandés

 

Este café, aderezado con nata y azúcar morena, tiene la particularidad de incluir en su preparación una buena dosis de whisky irlandés. Se cuenta que la receta fue inventada en el aeropuerto de Shannon durante un temporal de frío. Al parecer, uno de los vuelos se retrasó y durante la espera, para combatir el frío, se incorporó este licor al servir el café. La realidad es que a quienes conocemos el carajillo de toda la vida nos cuesta pensar en un origen tan sofisticado…

 

Uno de los lugares más recomendables para saborear este café es en el antiquísimo pub The Brazen Head, en Dublín. Para acompañar, música en directo y story telling a viva voz.

 

 

Turco

 

Considerado por la Unesco Patrimonio Cultural Inmaterial, este contundente café se sirve en tazas pequeñas y se toma muy caliente. El türk kahvesi, un clásico en los restaurantes de Oriente Medio, tiene su particular preparación en una especie de jarrillo llamado cezve, a base de granos de café arábica, agua y azúcar al gusto.

 

Uno de los lugares donde tomar un café turco y además saborear la experiencia es el Pera Palace Café, en Estambul. Se trata de un lujosísimo hotel en el que han pernoctado mujeres de la talla de María Callas o Jackie Kennedy. Su construcción, en 1892, estaba orientada a alojar a los pasajeros del Orient Express. Fue allí también, en la habitación 411, donde se hospedaría la reconocida escritora Agatha Christie para escribir gran parte de su famosa novela Asesinato en el Orient Express.

 

 

Cappuccino

 

De origen italiano, este esponjoso café ha terminado por conquistar el mundo entero. Su receta es tan simple como sabrosa: café expreso, leche espumada al vapor y unos leves toques de cacao y canela. Su nombre se atribuye a la similitud entre el color de la bebida y el del hábito utilizado por los monjes capuchinos.

 

Resulta difícil elegir entre la multitud de encantadores locales que decoran los rincones de la capital romana pero, si tenemos que recomendar alguno, os sugerimos el que pasa por ser uno de los más antiguos, el Antico Caffè Greco, que abrió sus puertas en 1760. Además de contar con el interesante poso cultural que le aporta su condición de café y galería de arte a la vez, por él han pasado personajes tan grandes como Stendhal, Orson Wells, Schopenhauer o el propio Wagner.

 


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.