El turismo que viene: alza de precios y la “oportunidad” del salto cualitativo
Fernando Barroso
Fernando Barroso
@FernandoBarVar
15 de junio de 2020

Centro de Sevilla durante el Estado de alarma. Fotografía: Ana Pérez Luna

Diversas voces coinciden en que la adaptación del sector tras la crisis del Covid-19 repercutirá en las tarifas y llaman a “corregir los errores” del turismo de masas
 La irrupción del nuevo virus 

 La pandemia del Covid-19 ha probado que la civilización humana, orgullosa de sus avances tecnológicos y su revolución digital, jamás debe perder el respeto a los agentes y procesos naturales del planeta Tierra, que según la ciencia ha experimentado varias extinciones masivas de especies desde que floreciese la vida.

   La irrupción del nuevo virus y su propagación a lomos de la globalización han obligado a la Humanidad a reaccionar mediante severas alteraciones en los hábitos y dinámicas de la sociedad moderna, para impedir o al menos reducir los temidos contactos infecciosos.

   La reclusión en los hogares, la incorporación de mascarillas y guantes a la rutina diaria, la distancia preventiva entre personas, la paralización o limitación de actividades económicas o el cierre de fronteras están motivando una transformación de los modos de vida, cuya huella a medio y largo plazo suscita no pocas incógnitas.

La Plaza de España (Sevilla) sin turistas. Fotografía, Fernando Barroso

El reto de reactivar el sector turístico

   Así sucede especialmente con el turismo, una actividad alcanzada de lleno por las restricciones promovidas a escala mundial para frenar la pandemia, después de que el sector cerrase 2019 con aproximadamente 1.500 millones de viajeros contabilizados en todo el planeta y un crecimiento del cuatro por ciento respecto al año anterior, según datos de la Organización Mundial del Turismo.

   En ese sentido, la reactivación y adaptación del turismo constituye todo un reto de obligada solución, pues como bien defiende la presidenta del Consejo Mundial de Viajes y Turismo, Gloria Guevara, dicho sector supone alrededor del 10,4 por ciento del producto interior bruto (PIB) internacional, con todo lo que ello comporta en materia de empleo y estímulo económico.

   Adecuar las actividades turísticas a las prevenciones sanitarias implica directamente “una dificultad muy grande”, como admite Carlos Garrido, presidente de la Confederación Española de Agencias de Viaje y quien habla desde la experiencia de llevar “toda la vida haciendo paquetes turísticos”.

  Porque según razona, “uno de los atractivos del turismo es la vertiente social, el estar juntos, compartir y visitar los lugares en grupo o en familia”. La faceta social, según sus palabras, es “intrínseca” al turismo y “aunque sea temporalmente, va a ser muy complicado” combinar los protocolos preventivos en las actividades y equipamientos turísticos con la conservación del encanto y el aliciente de viajar.

   Precisamente por eso, explica que bajo las directrices de la secretaria de Estado de Turismo, Isabel Oliver, el Instituto para la Calidad Turística Española (ICTE), en cuyo consejo participa él mismo, está diseñando un conjunto de “protocolos y medidas” para aspectos como la certificación de la limpieza y desinfección de los espacios o el “distanciamiento” social, por ejemplo en las colas.

Señalética sobre distancias de seguridad. Fotografía, Fernando Barroso

   Merced a tales especificaciones técnicas y el Sello de Garantía para la Prevención del Covid-19 , Carlos Garrido avisa de antemano de que “al menos temporalmente, todo va a cambiar: el desayuno, la playa, las distancias, etcétera”.  “No queda otro remedio”, se encoge de hombros el presidente de la Confederación Española de Agencias de Viaje, haciendo especial énfasis en que en este preciso momento “toca cambiar muchas cosas”, para que prevalezca la garantía sanitaria.

La inevitable subida de precios junto a la oportunidad del salto cualitativo

   La introducción de estas medidas se traducirá, según reconoce sin tapujos, en una “aplicación directa en el precio” de los productos turísticos dadas las limitaciones de aforo. Y es que según recuerda Carlos Garrido, el precio del producto turístico se ciñe “al número de participantes y si se restringe el número de viajeros y huéspedes, pues hay un problema tremendo” en materia de costes.



   Eso sí, esta coyuntura supone a su juicio “una oportunidad” para erradicar lacras como “el turismo de borrachera”, porque “el precio será de por sí un filtro” y el sector puede aprovechar para implantar más “barreras”; además de una ocasión para potenciar definitivamente “el turismo de calidad, cultural y de interior”.  

Turismo cultural en el enclave arqueológido de Ampurias, en Girona. Fotografía: Fernando Barroso

   En cuanto a cómo reaccionaran los turistas, es decir si se animarán a viajar o si puede haber cierto recelo a visitar determinados países o ciudades donde la pandemia haya tenido especial impacto, Carlos Garrido es directo a la hora de asegurar que esa vertiente no le “preocupa tanto”.

“La gente quiere volver a viajar”

   “La gente quiere volver a viajar. Es algo que a todos nos gusta y lo haremos en cuanto tengamos garantías sanitarias”, manifiesta Garrido con clara convicción, ante unas estadísticas que arrojan especial mella del virus en potencias turísticas como Italia o España. Es más, expone que de sus contactos con touroperadores internacionales de Alemania y Francia, “principales mercados” de emisión de turistas hacia España, obtiene la impresión de que “están deseando volver y lo van a hacer”.

Italia

   “Las cosas van a cambiar a corto y a medio plazo, pero el turismo volverá”, garantiza, demandando eso sí medidas como un plan “renove” para el sector con ayudas a viajeros  o “bonos” turísticos para que los precios sean “sostenibles” y el tejido turístico “no caiga” víctima de la pandemia. Para ello, según defiende, las agencias de viaje se alzan como un agente “fundamental” al constituir un “eslabón” insustituible de la industria turística, pues no en vano gestionan “más del 60 por ciento” de los visitantes que llegan a España.

   En términos similares, pero desde el ámbito académico, se pronuncia el decano de la Facultad de Turismo de la Universidad de Málaga y presidente de la Red Universitaria de Turismo, Antonio Guevara, para quien la recuperación de las actividades turísticas “va a ser muy lenta”.

Distintos escenarios

   Guevara detalla que desde el Instituto Universitario de Inteligencia e Innovación Turística de su institución ha sido acometido un estudio anticipando “varios escenarios” sobre la situación del sector una vez levantadas las principales restricciones implantadas contra la pandemia. El primer escenario dibuja un ajuste “moderado”, el siguiente plantea una perspectiva “pesimista” y el último atisba la posibilidad de un contexto “caótico”. Así de directo.

   Empero, muestra su confianza en una evolución hacia “un escenario moderado” de reapertura de actividades a partir del 30 de junio, aunque con “toda una serie de restricciones” fruto de las cuales no todos los negocios reanudarían su funcionamiento.

   Y como la conectividad internacional “está rota” y además no será restituida en los mismos términos que antes de la pandemia, según avisa Antonio Guevara, la dependencia inicial del turismo nacional sí induce a pensar “en ese escenario más pesimista”. Basta recordar que en 2019, en España desembarcaron más de 83,7 millones de turistas extranjeros y las expectativas para este año apuntaban a un crecimiento del tres o el cuatro por ciento en el tráfico mundial de viajeros.

“No hay turistas de proximidad para todos”

   Según Antonio Guevara, una encuesta promovida por su departamento entre agentes del sector turístico y gestores de destinos, así como especialistas académicos, refleja que “todo el mundo coincide” en que este verano sólo se movilizará “el turismo de proximidad” y la lógica impone que “no hay turistas de proximidad” suficientes para todos los negocios.

Turismo de interior en La Alpujarra granadina. Fotografía: Fernando Barroso

   A ello se le une que a su juicio, “efectivamente, en un principio hacer turismo va a ser más caro” como consecuencia de las limitaciones de aforo, pues “cuando los servicios se prestan para menos clientes, o la empresa gana menos o se incrementan los precios”. 

   Otra vertiente, como bien advierte Guevara, es la incidencia en el mercado turístico de una disminución de la “renta disponible” para viajar, pues por ejemplo en el conjunto de la Unión Europea, las previsiones apuntan a un alza del desempleo del 6,7 al nueve por ciento durante 2020.

   Por eso, el decano de la Facultad de Turismo de la Universidad de Málaga apuesta por “aprovechar ahora para planificar un modelo diferente de turismo, basado en la calidad, en el desarrollo local” y en la “sostenibilidad”, frente a un turismo de masas que como bien alerta, “incumplía incluso principios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible” marcados por las Naciones Unidas.

Dejar atrás el turismo de masas

   “El turismo de masas era muy difícil de parar, pero el coronavius lo ha hecho. Me consta que en muchos destinos turísticos se están replanteando nuevos modelos y así debe ser, porque el turismo debe estar basado no en el incremento continuo de viajeros, sino en una calidad que genere un desarrollo local potente”, razona después de que la captación de flujos masivos de viajeros haya suscitado intensos debates en ciudades como Venecia o Barcelona, a cuenta de los efectos nocivos del turismo de masas.

Museo Británico de Londres. Una de las zonas más visitadas es la que expone momias y arte egipcio. Fotografía: Fernando Barroso

   En cualquier caso, Antonio Guevara está convencido de que “al final, se volverá a viajar”, esgrimiendo que ya antes de la irrupción de la pandemia no pocos turistas visitaban lugares sometidos a inconvenientes como las vacunas e incomodidades de diversa índole.

   Y aunque a su juicio las actividades turísticas no comenzarán a gozar de “cierta normalidad” hasta 2021, una vez que a partir de septiembre comience a ser restituido el tráfico internacional de turistas, aún habrán de transcurrir “algunos años” para recuperar “el volumen de turistas en determinadas ciudades y monumentos”, siempre sin “volver” al turismo de masas porque “hay que aprender de los errores”.

Turistas en Oporto, Portugal. Fotografía: Fernando Barroso

   Desde la esfera de la gestión institucional se pronuncia Antonio Jiménez Ruiz, director gerente de la sociedad pública Congresos y Turismo de Sevilla, ciudad que contabilizó más de 3,13 millones de viajeros durante 2019 y donde el turismo internacional constituye aproximadamente el 58 por ciento del total.

   Antonio Jiménez reconoce que sus consultas con las aerolíneas y cadenas hoteleras invitan a pensar que tras la paralización de la actividad fruto de la pandemia y el ajuste del sector a las prevenciones, “habrá una revisión de la demanda y de la oferta” a cuenta de las vicisitudes que pesan sobre ambos factores. Porque en efecto, “los niveles de ocupación de los hoteles, por ejemplo, no alcanzarán las ratio de rentabilidad”.

   Y no sólo por la incidencia de las restricciones, según alerta, sino porque además, “las rutas aéreas, terrestres, marítimas o ferroviarias, aunque sigan operando, no tendrán las mismas frecuencias” que antes de la irrupción del virus. Tal análisis le lleva, así, a augurar que las empresas “se irán incorporando (a la actividad) a medida que la demanda y los mercados emisores vayan entrando en carga”.

“Promociones para incentivar la demanda”

   Jiménez aporta además ciertas precisiones respecto a la evolución de los precios, porque de sus contactos con las aerolíneas y otras empresas del tejido turístico extrae la conclusión de que las mismas prevén “promociones para incentivar la demanda y acelerar la recuperación”, si bien se trataría de una estrategia transitoria.

   “En un primer momento, todos vamos a luchar por incentivar la demanda y aunque no creo que haya campañas de precios agresivos, durante los seis u ocho primeros meses los precios irán a la baja”, vaticina aclarando que “a medio y largo plazo, los precios sí se verán incrementados y se trabajará con un turismo mucho más selectivo y exclusivo”.

   Es en este punto en el que Antonio Jiménez corrobora que el “periodo de reflexión” derivado de la suspensión de la actividad turística puede “facilitar que se corrijan” determinadas tendencias del turismo urbano y del turismo vacacional.

Turismo de playa, turistas en una cala de Menorca. Fotografía: Fernando Barroso

   Porque según explica, en las ciudades el turismo de masas aportaba economía pero “no el valor” asociado al turismo “respetuoso”, mientras en las zonas de costa “el turismo de fiesta o de borrachera tampoco podía generar niveles correctos de rentabilidad”, por lo que augura su “desaparición o minimización”.

   “Vamos a trabajar con un turismo mucho más respetuoso, relacionado con la calidad y con el cuidado del entorno”, ha opinado Antonio Jiménez con la vista puesta en este auténtico punto de inflexión que afronta la actividad turística, tras años auge y un frenazo que ha desbaratado todas las expectativas.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.